Dos Poetas

PAULINA VINDERMAN

Por Ramiro Ezeiza

 

   En una tarde cualquiera, mientras vamos caminando, pensamos en algunos poetas, pues hace tiempo que habíamos leído algún poema que nos tocó y que ahora volvemos a recordar.

    Bien sabido es que cualquier creador, por el hecho de serlo, trabaja contra el olvido, por esto es que llevar a la memoria unos versos es decirle (en silencio) al poeta: “yo también estoy contigo”.

   Es en esta comunión sencilla, silenciosa y elocuente que nos acercamos al poeta, en este caso es una mujer y se llama Paulina Vinderman

LA MUERTE DE LA IMAGINACIÓN

El corazón no tiene quien le escriba,

nadie se atreve a cruzar la noche remando

en la intemperie

(nadie se ve).

Y si no fue más que un amor negro, susurrante

que nada da,el viaje más lejano fue el de mi cabeza

hacia su hombro

(el más inútil).

 

La rama golpea en la terraza

pero es solamente oscura. El miedo

se sienta a comer un pastel en la cocina

(o dice que es real)

¿Alguien pudo toca a la desesperación?

 

Terciopelo, papel de diario, una lata oxidada,

no hay vacuna conta las superficies.

 

El mundo es un hueco tapado con barniz

(y no respira).

HAIKUS

 

La tarde viaja

en el ala del pato.

Suelta a la lluvia.

       *****

La magnolia

sorprende a mi corazón.

Saco de lluvia.

   Paulina Vindeman ha publicado variados libros de poesía, entre los que cabe mencionar Los espejos y los puentes, Rojo junio, Escalera de incendio,  Bulgaria, etc.

   Obtuvo varios premios: Faja de Honor de la SADE, Tercer premio municipal Ciudad de Buenos Aires y el Premio  Nacional Regional de Cultura de la Nación.

   Ha sido traducida al inglés, al italiano y al alemán.

UN POETA EJEMPLAR

JOSÉ EMILIO TALLARICO (1950 – 2019)

Nota y selección de Julio Bepré

   De la última lírica de nuestro país,  debe destacarse a José Emilio Tallarico. Médico laboral; pero esencialmente poeta, hombre mesurado y cordial. Se apoyaba en una acendrada formación humanista. Fue un autor  dispuesto a la meditación  continua sobre la realidad y sentido de la existencia.

   Fue siempre un convencido de la trascendencia enaltecedora de la poesía y, por tanto, valorable crítico, cuyos juicios brindaba en acostumbrados diálogos

   Y es por ello —como lo aconsejó  H. Auden— Tallarico se  distinguía por su amor al lenguaje. Por su intento de avistar aquello que ni las mismas palabras logran al decir desde el gran Eugenio Montale.

  Desapareció físicamente unos meses atrás. Quien escribe esta limitada  nota mantuvo una honda y enriquecedora amistad con él. 

Poemas seleccionados

MUERTE DE ADÁN

 

Ha comenzado la derrota de los nombres.
Sólo hablo de mí, de mi distancia.
Los animales pasan, me lamen; pero yo no recuerdo
qué sonidos interpuse una vez entre sus cuerpos y el mío.
Pasan y me abandonan, conocen la proximidad del invierno.
El más hermoso de ellos permanece.
Con dedicación moja mi frente, sostiene mi cabeza,
despacio me besa los labios.
La escucho sollozar,
presiento que ella cerrará mis ojos,
de ella será mi última palabra olvidada.

De: Ese espacio que tiembla (1988-1993) 

 

 

LECTURA DEL MILAGRO

 

Por el prodigio de tocar la imagen   

la bienvenida singular discurre

salmodiando alegría

que no cesará.

 

El primogénito cabalga campo abierto,

Luna sincera, sentimiento nimio.

Descalzo porvenir de voces:

Ya sabe que no cesará.

 

 

SOÑABA SER

 

Velo del ser

Vida y cántico

Aluden

A la intimidad de húmedas cosas.

Vuelo

Que la semilla

Prodigó

De estar ahí

Como cercada

Por los ojos

Fértiles   

 

Y como llegan

No digan

Óiganla

Con cierto temor

 

Tal cual sucede

Con las criaturas

Anidadas

Durante la lluvia

 

 

(Ese espacio que tiembla, 1993)

DISTANCIA

 

Hay rosas, hay crespones de nadie.

En los rediles,

Otra ilusión del fárrago divino.

 

Hasta por hablar hablaba niebla,

Hechiza al corazón.

 INSCRIPCIÓN EN UN BANCO

 

Como antes de la fiesta

Como antes de las oscilaciones y la bruma.

 

Mi deuda es la respiración

Mi derecho el llanto

 

 

VERANO

 

Verano: tuya la exageración.

Tuya la noche oleosa que maltrata.

Has desovado tontera en los cuerpos.

Y el astro es una araña gris flotante.

De mirada esquiva. En la calle hay un hongo de luz.

Donde se apiñan los insectos.

Sólo ellos te niegan pesadez.

Guiños patéticos.

Miríadas que ascienden locamente

A morir en su dios.

 

(El arreo y la fuga. 2000)

 

 

POÉTICO

 

Este es un plano donde no hay consuelo.

Si lo llamara místico.

 

Si lo llamáramos místico,

caería en el error de la lumbre que arde en la ceguera.

Porque mi Dios

no es combustible del desgarramiento.

 

En cambio, lo palpo en el cerebro,

en esa zona de tensión donde cruje una historia.

Adherida a mi nombre, alguna fe a punto de reprobarse,

Un laberinto marginal.

 

Yo lo celebro con la voz profana con que tuerce

El peso de las sombras.

 

 

TROPO TOTAL

 

Sutil economía de misterio

Un redondel solar que baña el cantero florecido,.

La amistad con el verde

No es un templo prefigurado en mis palabras,

Pero será su abierta inmediatez.

Porque la misma brisa que mueve a cara o cruz las hojas

Traduce mansamente al oído,” Te oído  

“Te escucho. Yo proveo tu ensueño.”

 

(A Pablo Gisone I.)

 

NEUROSIS DE LA IMAGEN

 

Sobre este muelle

Hizo impacto el rocío.

Hay algo en las secuelas

Que exagera la luz, acopia cielo.

Zanahorias de un viejo.

Desarreglos del aire.

Ojo último: un cadáver te incluye.

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